Vulgata Clementina 1598

Tipo
Traducción
Lengua
Latín
Canon
73 libros (canon completo)
Salmos
Numeración de la Septuaginta y la Vulgata
Joel y Malaquías
División occidental (Joel con 3 capítulos, Malaquías con 4)
Licencia
Dominio público
Fuente
Ver el origen del texto

Historia

Esta es la versión latina de la que depende buena parte de la colección de este sitio. La Vulgata, formada en gran parte por el trabajo de san Jerónimo y adoptada progresivamente en el Occidente latino, se convirtió en la principal forma latina de la Biblia durante la Edad Media. Muchas traducciones católicas a las lenguas modernas se hicieron a partir de ella, y no directamente del hebreo y del griego, como la Douay-Rheims (inglés) y la de Matos Soares (portugués).

En su cuarta sesión, el 8 de abril de 1546, el Concilio de Trento declaró que, entre las muchas ediciones latinas que entonces circulaban, solo la vulgata debía tenerse por auténtica en las lecturas públicas, disputas, predicaciones y exposiciones, y añadió que se imprimiera de la forma más correcta posible. Declarar auténtico un texto y poseer una copia exacta de él, sin embargo, eran problemas distintos. Desde Gutenberg, la imprenta había multiplicado las Biblias latinas, mientras que los manuscritos que había detrás de ellas venían acumulando, a lo largo de los siglos, variantes, errores de copia y correcciones posteriores.

La corrección avanzó despacio. Lovaina produjo textos enmendados —el de Juan Henten (1499-1566), en 1547, y la edición de Amberes de 1583, preparada bajo la dirección de Lucas de Brujas (1548/9-1619)—, mientras en Roma el trabajo pasaba de comisión en comisión. Pío IV lo confió a cardenales y a hombres versados en las Escrituras y en las lenguas, con el encargo de cotejar los manuscritos más antiguos, consultar las fuentes hebreas y griegas y leer los comentarios de los Padres. Pío V le dio continuidad. Después el trabajo se detuvo.

Sixto V lo retomó y mandó imprimir el texto terminado en 1590, ordenando que valiera como norma; luego quiso rehacerlo, y murió antes de lograrlo. La revisión se reabrió y atravesó tres pontificados breves hasta quedar lista, ya al comienzo del pontificado de Clemente VIII. La edición se publicó en Roma en 1592, seguida de nuevas ediciones, entre ellas las de 1593 y 1598. Aunque llevaba en el título el nombre de Sixto V, fue esa revisión concluida bajo Clemente VIII la que pasó a la historia como Vulgata Clementina o Sixto-Clementina.

Siguió siendo la edición latina oficial de la Iglesia católica hasta la Neovulgata, promulgada como edición típica en 1979.

Curiosidades

Sixto V murió antes de corregir su propia edición. Según el prefacio de 1598, se dio cuenta, cuando los libros ya estaban impresos, de que «no pocas cosas se habían introducido en el texto por defecto de la prensa», y decidió que la obra entera volviera al yunque. No tuvo tiempo. Urbano VII fue elegido el 15 de septiembre de 1590 y murió el día 27. Gregorio XIV reemprendió la revisión; él e Inocencio IX, que le sucedió, murieron, en palabras del prefacio, «en brevísimo tiempo». El propio prefacio presenta la edición publicada por fin bajo Clemente VIII como la realización del proyecto que Sixto había dejado inacabado.

Los Salmos de la Vulgata no son la traducción de Jerónimo desde el hebreo. Jerónimo produjo tres versiones del Salterio: una primera revisión del antiguo salterio latino, el Salterio Galicano, basado en el griego, y el Salterio iuxta Hebraeos, traducido directamente del hebreo. Fue el Salterio Galicano el que terminó incorporado a la tradición de la Vulgata.

De ahí la diferencia de traducción, y también la numeración tradicional. El Salmo 22 de la Vulgata empieza con Dominus regit me, «el Señor me gobierna», mientras que el hebreo dice, literalmente, «YHWH es mi pastor».

Fuentes

  • Documentos del Concilio de Trento — traducción portuguesa de los decretos conciliares
  • Praefatio ad lectorem — el prefacio de las tres ediciones clementinas, reproducido como apéndice de la Neovulgata.
  • Scripturarum thesaurus (1979) — la constitución que promulgó la Neovulgata en su lugar
  • The History of the Latin Vulgate — John E. Steinmueller, Homiletic & Pastoral Review (diciembre de 1938), sobre los textos enmendados de Lovaina, las comisiones romanas y las ediciones clementinas publicadas bajo el nombre de Sixto V
  • Jerome’s Psalters — Scott Goins, The Oxford Handbook of the Psalms, ed. William P. Brown (Nueva York: Oxford University Press, 2014), sobre los tres salterios de Jerónimo y sobre el hecho de que fuera el Galicano el que quedó en la tradición de la Vulgata
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